miércoles, septiembre 06, 2006

Descendiendo con el descenso

No pretendo parecer crítico de cine, pues no soy un conocedor del tema ni tampoco pretendo serlo (otros si lo son pues saben de celuloide). Sin perjuicio de lo dicho, hoy me quiero dar una licencia al permitirme escribir sobre una película que me hizo recordar una época en la que de niño, me asustaba ver cine de terror.

No hace mucho tiempo fui a ver la profecía (la nueva) y más bien por un tema de desilusión – a parte de reprocharme la mala inversión en una película así de mala – no había pensado en volver a ver cine de terror.

Por esas cosas que uno a veces no se espera, volví al cine más pronto de lo pensado (gracias al gentil auspicio de mi suegra y a la consideración de mi pareja) y esta vez, a pesar de no estar muy convencido, la elección fue El Descenso.

Terror, ¡claro! Los ingredientes estaban; un grupo de amigas, un accidente sangriento, tiempo que pasa, el reencuentro y una osada nueva aventura. Una aventura que de a poco se convirtió en tragedia cuando en el descenso a unas cavernas bajo un cordón montañoso, las excursionistas son víctimas de un derrumbe que sella la entrada a la cueva. Tratando de controlar la desesperación, intentan buscar la manera de hallar otra salida pero en su búsqueda se darán cuenta que esos escalofriantes y oscuros pasadizos, no están solas. Una raza de humanoides carnívoros y en extremo sangrientos las persiguen para convertirlas en su presa.

Así continúa un relato cinematográfico a ratos terrorífico a ratos de mucha acción y sangre, que muestra como estas 7 mujeres intentan abrirse paso por la oscuridad para no convertirse en la presa de una raza que lo único que quiere es comer.

El Descenso, una interesante apuesta de terror y acción que me hizo volver a pensar en invertir, quizá muy próximamente, en una nueva película de un género que ya me tenía bastante desilusionado. Juzguen ustedes, al fin y al cabo, gustos hay para todos.

jueves, agosto 17, 2006

Los 33 días de un drama que pasará al olvido


33 días duró esta vez, una pequeñez, pero también una eternidad. Una pequeñez si pensamos en lo que comúnmente han durado otros conflictos con anterioridad, y una eternidad, si pensamos en el sentir de cada una de las víctimas que sufrieron durante más de un mes los horrores y desesperanzas de una nueva guerra.

Felizmente el día lunes se cumplió el mandato de la ONU y cesó el fuego entre Israel y el grupo armado Hezbulláh en el sur de El Líbano. Felizmente y pese a la evidente destrucción que quedó tras el fuego de las armas, los civiles libaneses que residían en el sur de ese país, la zona más golpeada por el conflicto, volvían con ansias y alegría a sus hogares, o al menos, a lo que quedaba de ellos.

Si bien el conflicto terminó, el drama y las consecuencias de la guerra permanecerán por mucho más en las mentes de las víctimas. Soldados, civiles… al fin y al cabo, inocentes. Sí, inocentes e ignorantes de un conflicto que se arrastra ya por mucho tiempo y que no por culpa de ellos estalla una y otra vez, regando el horror y evidenciado la maldad a la que puede llegar la mente humana.

La culpa… que difícil hablar de culpas. Sería muy simple decir que todo esto es culpa de los Estados Unidos de América (cosa que no niego), pero no se trata solo de eso. Organismos internacionales inoperantes y una ciudadanía mundial “curada de espanto” agregan más ingredientes a lo que día día veíamos en informativos, leíamos en diarios o escuchábamos en la radio.

Al fin al cabo la culpa es de nosotros mismos, incapaces de darnos cuenta de la miseria a la que puede llegar el ser humano y a asumir como cotidiano el sufrimiento de otros. La culpa también es de quienes asumen un rol de dominantes sobre otros, de aquellos que se creen que porque tienen mayor poder pueden mandar sobre otros o basurearlos hasta el cansancio.

Pero en su humanidad, muchos nunca aprenden. El ser humano es el único animal que tropieza con la misma piedra, teniendo sus 5 sentidos intactos, se cae una y otra vez. Luego de que por fin la ONU hiciera algo por todos quienes sufrían, las cosas se calmaron en medio oriente, al menos un poco.

Fuerzas internacionales ahora intentarán poner orden y ayudarán a reconstruir una zona devastada. Pero las victimas seguirán recordando lo inolvidable, la maldad humana. Nosotros lamentablemente olvidaremos pronto, como suele ocurrir, pero ellos, así como tantos otros que han vivido lo mismo, nunca podrán.

Así ha sido siempre, cuando no sufrimos nuestra memoria es frágil… ellos siempre rememorarán, nosotros presenciaremos como ese drama pasará pronto al olvido.

jueves, enero 12, 2006

Confesiones en tiempo libre


Sí, estoy de vuelta por este mundo. Desde el año pasado que no escribo, así que este texto será el primero del 2006 (vayan todos mis buenos deseos en este año para quien lo lea).

Ha pasado tiempo desde que dejé todo lo referente al 05 atrás (bueno en realidad casi todo), y hoy solo puedo decir que estoy descansando. Este tiempo libre, además de salir y relajarme junto a la mejor compañía que puedo tener, me ha servido para retomar un viejo vicio que tenía algo de lado; la lectura.

Sí, la lectura. Hoy no escribiré de política, ni de periodismo, ni de sociedad, hoy compartiré con ustedes en estas líneas, una de las cosas que me gustaría hacer con más frecuencia, pero que por una u otra razón no logro que sea así. Leer.

Hace años que le vengo siguiendo la pista a la literatura histórica. He leído un par de obras
bastante buenas en dicho recorrido, pero no lograba dar con alguna que me tomara y no me dejara más. Un día, antes del "bum" del cine ambientado en épocas pasadas, paseaba por la biblioteca de la universidad en que estudio y encontré un volumen que me llamó la atención. Como estaba suspendido por no devolver otro libro a tiempo, me resigné a mirarlo y revisar de qué se trataba. "Aléxandros" el título y su autor, Valerio Massimo Manfredi, un arqueólogo italiano amante de la cultura clásica y famoso por sus novelas ambientadas en épocas de dioses y héroes.

Leí aquel libro, "El hijo de un sueño", la primera de tres novelas que narran la vida y hazañas de Alejandro Magno. No lo pude dejar, a pesar de su extensión y su pequeña letra, que a veces hace más difícil la lectura, ese libro no dejaba de invitarme a explorar todos los pasajes que surgían de las letras a mi imaginación y me trasladaban a esos tiempos. Me devoré el libro, y así lo hice también con el segundo de la saga, “Las arenas de Amón”. El tercero, aún no lo encuentro.

Me tuve que resignar a no hallarlo, pero en otra vuelta por la biblioteca llegué a otra obra del mismo autor, "Akrópolis" que me resultó un relato interesante por la forma entretenida y minuciosa de revisar la historia de Atenas y el universo griego en general. Si bien no es una novela convencional, es bastante atrayente y entretenida.

Después de “Akrópolis” y ya haciéndome la idea de comprar un libro si quería seguir leyendo a Manfredi, un día mi hermana me trajo, no sé de donde, un libro que ella pensó que me interesaría. Justo, Manfredi otra vez. Esta vez fue la novela "El tirano", y en ella estoy ahora, leyendo la historia de Dionisio de Siracusa (Sicilia), ambientada en el siglo V antes de cristo, con el relato de cómo este guerreo Siracusano lucha por expulsar de Sicilia a los cartigineses e intenta restaurar el dominio griego en la isla. En fin, una invitación excelente en mis vacaciones de seguir explorando el mundo de Manfredi y que me resultó uno de los autores más atrayentes a la hora de expresar mis intereses literarios.

Aún me falta el tercero de "Aléxandros" y muchos otros títulos de Valerio Massimo Manfredi que he visto en diversos escaparates de librerías algo caras y que con tan solo leer la contraportada ya me incitan a leerlos. En suma -para mí- todo un acierto literario que no pienso dejar pasar.

viernes, octubre 28, 2005

Sensacionalmente periodistas

Días atrás, tuve la oportunidad de ver con calma en televisión, uno de los informativos nocturnos que acostumbro sintonizar con frecuencia (en realidad trato de verlos todos, aunque tengo mi preferido). En dicho programa, y a propósito de todas las calamidades que ocasionó el paso del Huracán Wilma en Estados Unidos, el enviado especial del canal (una de las actuales estrellas informativas) mientras nos contaba todo el desastre dejado por el huracán, nos graficaba con su propia humanidad lo terrible que puede ser encontrarse en una situación de tal naturaleza.

¿Qué hay de malo eso? me podrán preguntar algunos. La verdad es que nada, respondo de inmediato si alguien se planteó dicha interrogante u otra similar, pero a la hora de analizar detenidamente la manera en como se informa, este respuesta puede tener algunos matices.

Lo cierto es que si bien un periodista debe utilizar todos los recursos que estén a su alcance para lograr aquella información relevante y traspasarla a las personas de la mejor forma, esto tiene un tope en el sentido estricto de la información. Según mi visión, un periodista no debe transformarse en el protagonista de los hechos, ni mucho menos darle a estos una connotación "sensacionalista" a la hora de entregarlos como información - esto muchas veces con el fin lograr más audiencia -. Un periodista debe ser el intermediario entre los hechos y las personas, y la primera lealtad de un profesional de la comunicación (y también de la información) es con la gente.

Soy estudiante de periodismo y creo que la lealtad está en la rigurosidad, sin cabida para sensacionalismos y egos que hagan que la información quede opacada por el protagonismo de un periodista.

Pienso que el tema de los egos es un problema recurrente entre los periodistas. Cuál más, cuál menos, quiere que su nombre o su rostro sea reconocido por el trabajo que se realiza, eso es muy válido (yo también aspiro a ello), pero de ahí a transformarse en la estrella de la información hay mucho trecho.

Muchas veces, recurriendo a artimañas de "sensacionalismos protagónicos" los periodistas logran, más que impactar con la información, ridiculizarse frente a lo que se hace en las cámaras, por ejemplo. Eso fue lo que me pasó al ver a este enviado especial tirado en la calle y sujeto a un poste luchando para no ser llevado por el viento, mientras su camarógrafo lo enfocaba con un muy buen tiro de cámara y al mismo tiempo -y misteriosamente- se mantenía firme e insoslayable ante las ráfagas, cual bloque de concreto ante el azote de una ola.

No quiero atacar personalmente a este periodista, pero me venía muy al caso como modo de ejemplo. Pero así como él hay muchos otros que en un intento, a veces inocente, por lograr mayor renombre y sintonía, recurren a trucos que al final, frente a ojos más críticos, le sirven solo para hacer reír.

"El que no sea pecador que lance la primera piedra". Espero que en el futuro no me de por protagonizar y hacer de los hechos algo sensacional. Estoy seguro de mantenerme firme en mi convicción, y si de lograr reconocimiento se trata, espero que sea por algo que se llama calidad y no por otra cosa.


No aspiro a otro tipo de periodismo, creo firmemente que es ese periodismo de calidad es el que enseña y el que a la postre deja algo para la discusión seria.

miércoles, octubre 19, 2005

Listos para hablar

Estoy ansioso, sí, lo reconozco. Son ya las nueve y frente a mi computador espero a que lleguen las diez. Mientras, escribo unas líneas para hacer la espera menos agónica.

Hoy, por fin tenemos debate abierto y nacional de los cuatro candidatos a la presidencia. Hoy por fin podremos ver como esta señora y estos tres señores, se defienden a la vez que se atacan unos a otros, con propuestas de gobierno que intentarán atraer aquel voto que aún continúa indeciso.

Ha pasado bastante tiempo desde que me inquieté por ver un debate entre estos cuatro personajes. Hoy es la noche en que (ojalá) podremos escuchar ideas concretas y no meras banalidades o estupideces. Espero que las periodistas Constanza Santa María (canal13) y Glenda Umaña (CNN) incomoden vivazmente a estas personas, para que escuchemos qué nos tienen que decir y para ver en quien debemos creer más.

De lo que sí estoy claro es para qué me servirá este debate. Para comentar, para reir, para escribir unas líneas este blog, qué se yo, seguramente hablaremos más en extenso de él en "más allá del día" junto a Errejota y Cristina.

Espero que esta noche pueda decidir mi voto. Ojalá que uno de estos cuatro personajes políticos termine por encantarme (cosa que está bastante difícil) para aclarar mis dudas con cada uno de ellos. Michelle, Joaco, Seba y Tomi... veré quien de ustedes es más hoy, porque obvio que para mañana, todos serán ganadores.

martes, octubre 18, 2005

Gracias Padre Hurtado por venta concedida

Desde hace ya varios días, hemos sido bombardeados por la que bauticé como la "enorme maquinaria publicitaria del padre Hurtado". Digo enorme porque creo que muy pocos han podido escapar de lo que radios, canales de televisión y diarios (o revistas) están haciendo para favorecerse a través de lo que será la canonización del Alberto Hurtado.

Discos especiales, publicaciones únicas y programas distintos, son sólo algunos de los recursos que hemos estado viendo y que sin duda seguiremos viendo en torno al Padre Hurtado y su canonización.

Es cierto que muchas personas siguen con mucha atención lo que sucederá en Roma cuando la figura de Alberto Hurtado sea elevada a la santificación, porque como católicos les interesa y tienen fe en el nuevo santo chileno, pero también es cierto que los medios de comunicación y otros individuos (algunos cantantes por ejemplo) verán allí una oportunidad para aumentar ventas o sacar unos puntos más de rating por sobre otros, lo que significará mas avisaje y también más dinerillo (como lo diría un amigo y colega de radio).

Es como el producto de moda, el gancho que se usa para vender más. Un nuevo santo chileno provoca tal efervescencia, que no se duda en utilizarlo como un producto de mercado. No me mal entiendan, no digo que aquello sea malo, al final todos podemos acceder a la figura del nuevo santo gracias a todo lo que se está haciendo y quienes lucran con ello están en toda la libertad de hacerlo. Solo digo que el producto Padre Hurtado está resultando bastante beneficioso, todos ganan creo yo, quienes venden más con ello y quienes pueden acceder con más facilidad a los "accesorios Padre Hurtado".

Ojalá que los valores, como la solidaridad o la entrega, también pudieran convertirse algún día en un productos que puedan vender más que la mera figura de una persona. Espero que cuando la efervescencia por nuestro nuevo santo pase, quede más de aquello que este buen hombre enseñó con su vida.

lunes, septiembre 26, 2005

De corsarios y tesoros

Un tanto moderna es la historia de corsarios y tesoros que por estos días se desarrolla en torno al supuesto tesoro que los navegantes ingleses habrían dejado alrededor en el siglo XVI en la isla Juan Fernández. Moderna digo, porque ya no implica a míticos piratas y corsarios surcando los mares en busca de riquezas o enfrentándose a algún barco para tomarlo por asalto y hundirlo en alta mar.

Hoy los buscadores dejaron ya de lado los mapas y las espadas, cambiándolas por modernos equipos tecnológicos, como el propio geo ecógrafo, artefacto al que se le atribuye haber encontrado el botín de oro abandonado en Juan Fernández (no es primera vez que este “robotito” hace noticia, ya que es el mismo que encontró las osamentas del empresario Luis Francisco Jurazseck y el arsenal de Colonia Dignidad) y que es propiedad de la empresa Wagner Tecnologías.

Más allá de ello, me llama la atención las características que este tesoro supuestamente tendría. Se estaría ya considerando un botín que pesaría cerca de 800 toneladas de piezas y lingotes de oro y joyas. Este tesoro habría sido robado al imperio inca por los españoles y fue adquirido posteriormente por corsarios ingleses, quienes finalmente lo enterraron en la isla hace más de 400 años.

Su valor arqueológico es fascinante, porque se cree -y si la leyenda de la isla es cierta- contendría diversas joyas famosísimas y que hoy están desaparecidas, como la rosa de los vientos y el collar que utilizaba la mujer del emperador inca, Atahualpa.

Sin duda un gran valor por donde se mire el de este tesoro, es por eso que hoy se puede centrar también la atención en la interrogante ¿quién se queda con el botín?, corresponde acaso a quien lo encuentra, no lo creo. Para mí, es un aporte de incalculable valor (no solo monetario) histórico, un patrimonio de la humanidad y de la cultura misma de este lado del mundo.

¿Quiénes eran los corsarios?


Los corsarios eran buques privados armados que operaba durante tiempos de guerra en contra del comercio del enemigo. Estos buques recibían una patente de corso, que los autorizaba a tomar presos durante tiempos de guerra, y que les servía tanto como certificado oficial de represalia como de garantía de buen comportamiento. El nombre corsario cubría tanto los barcos como los hombres que navegaban en ellos.

La primera patente de corso fue emitida en Inglaterra en 1293, pero solamente desde 1589 en adelante se estableció que los presos deberían ser condenados por un Tribunal del Almirantazgo y que debería haber una repartición de su valor entre la Corona y los dueños. La división generalmente se hacía sobre la base de un 10% para la Corona y el 90% para los dueños.